Avances del subproyecto “‘Pellets’ fabricados a partir de los desechos de conchas de abanico y de langostinos, para la remoción de metales pesados” (1)

Autor(es): 
Silvia Ponce Álvarez

Investigadora del IDIC y del Centro de Estudios Ambientales (CEA), y responsable del Grupo de Investigación en Nanomateriales Aplicados

2020 / 06 / 22

La trucha es uno de los peces más representativos de nuestra serranía. Fue introducida en el Perú alrededor de 1930, cuando se colocaron alevinos (2) de esta especie en el río Tishgo y el lago Chinchaycocha, en Junín. Posteriormente, se llevaron a Quichay, en el mismo departamento. Ahí se comenzó su crianza, en lo que después se convirtió en el Centro Piscícola El Ingenio (Ministerio de la Producción, 2010).

Por su adaptabilidad y resistencia, la trucha es considerada una fuente de negocio productivo y sostenible. Si bien su cultivo se ha extendido en nuestro país (3), la contaminación de ríos, lagos y otros cuerpos de agua que alimentan las piscigranjas —tanto por metales pesados como por otros microcontaminantes (Talledo Vilela, 2016)— constituye un gran problema, pues las truchas son capaces de acumular estos contaminantes en su carne y no hay ningún procedimiento por el que luego se los pueda extraer. Esto trae como resultado que la calidad de su carne sea menor, pues está contaminada, y que presente inconvenientes al momento de la exportación. Por este motivo, es de suma importancia buscar mejorar las condiciones del agua que alimenta las piscigranjas y remover los contaminantes que pudieran estar presentes.

Figura 1. Piscigranja en la región Junín. Foto del archivo del proyecto.

Una propuesta amigable con el medio ambiente, sencilla y económica, es el uso de las valvas (4) de conchas de abanico y los exoesqueletos (5) de langostinos para elaborar pellets capaces de adsorber (6) los metales pesados. Esta idea ha sido desarrollada como parte del subproyecto “Pellets fabricados a partir de los desechos de conchas de abanico y de langostinos, para la remoción de metales pesados”. Esta propuesta, además, contribuye con la economía circular al plantear una alternativa que permite revalorizar las 44.000 toneladas métricas de desechos de langostinos y 70.000 toneladas métricas de desechos de conchas de abanico que se generan anualmente (Carrillo, 2017) y que suelen ser desechados en los botaderos de nuestro litoral.

Los pellets son pequeñas porciones de material que han sido comprimidas para darle la forma que se desea. En el caso de este proyecto, son cilindros hechos con el polvo obtenido de conchas de abanico (7) y con la quitina (8) extraída de las cabezas de langostinos.

Figura 2. Polvo de conchas de abanico. Foto del archivo del proyecto.

Para limpiar el agua, los pellets, colocados dentro de recipientes enmallados, se instalarían en las bocatomas de las pozas de las piscigranjas, que es justamente por donde ingresa el agua. En esa ubicación, adsorberían los metales pesados antes de que entrasen en contacto con las truchas, pues solo dejarían pasar agua limpia. Cabe aclarar que la cantidad de pellets necesaria en cada poza debe determinarse según la concentración de metales pesados presentes en el agua. Los pellets de este proyecto han sido probados en la adsorción de arsénico en agua, y los resultados han arrojado una adsorción del 42 %. Actualmente, se está trabajando en mejorar la eficiencia de los pellets para el beneficio de la crianza de las truchas.

Figura 3. 'Pellets' de conchas de abanico y quitina. Foto del archivo del proyecto.

Mira este video sobre el proyecto.

Lectura sugerida: “Residuos del langostino y conchas de abanico pueden mejorar calidad de agua para uso acuícola”, del portal del PNIPA.

Notas

(1) El proyecto es dirigido por la doctora Silvia Ponce (sponce@ulima.edu.pe) y cuenta con la participación de los doctores Abel Gutarra, Javier Quino y Juan Rodríguez, y los bachilleres Catherine Alva y Ross Contreras. Además, cuenta con la colaboración de las empresas Molinos Asociados S. A. C. (Masac) y Acuacultura Técnica Integrada del Perú S. A. (Atisa). Este proyecto es financiado por el Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA), del Ministerio de la Producción, y ejecutado por la Universidad de Lima.

(2) Crías de peces.

(3) En la actualidad, Puno tiene la mayor la producción a nivel nacional.

(4) Son las dos vainas duras que encierran al molusco. En nuestro caso, son el envolvente de la concha de abanico.

(5) Es el esqueleto externo que protege a los artrópodos. El prefijo exo- significa ‘fuera’, ‘en el exterior’.

(6) Adsorber no es lo mismo que absorber. Como indica la Real Academia Española (s. f.), adsorber significa ‘atraer y retener en su superficie moléculas o iones de otro cuerpo’. En este caso, los metales quedan pegados a los pellets, sin llegar a entrar en ellos.

(7) Las valvas contienen básicamente carbonato de calcio.

(8) Es uno de los carbohidratos más abundantes en la tierra. Se encuentra, por ejemplo, en los artrópodos (como los langostinos), los hongos y otros animales. La quitina es conocida por sus propiedades protectoras, pero también por su capacidad para atrapar contaminantes.

Referencias

Carrillo, S. (2017). Viabilidad del reciclaje de la concha de abanico en la industria de la construcción [tesis para el Máster en Dirección y Gestión Empresarial, Universidad de Piura, Perú].

Ministerio de la Producción (julio de 2010). Elaboración de estudio de mercado de la trucha en Arequipa, Cusco, Lima, Huancayo y Puno. Estudio de determinación y especificaciones de la trucha.

Real Academia Española (s. f.). Adsorber. Diccionario de la lengua española [actualización 2019]. Recuperado el 16 de junio de 2020.

Talledo Vilela, J. (15 de enero de 2016). Más de cien ríos están contaminados con coliformes o metales. El Comercio.

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